¿Y si la depresión pudiera afectarme?


Y al final se convierte en un problema colectivo...

La depresión es una enfermedad biológica del cerebro (las neuronas se comunican entre sí a través de los neurotrasmisores, como las serotonina y la noradrenalina y cuando hay déficit de ellos o algún problema con sus receptores se originan episodios depresivos) y puede afectarnos a cualquiera, independiente de la edad, sexo, raza, nacionalidad, profesión o nivel económico. No obstante, las mujeres tienen tendencia a padecerla más que los hombres y la causa podrían ser por factores genéticos, psicológicos y psicosociales. Expresan los conocedores de la materia que las primeras crisis ocurren en la fase primaveral de la vida (25 - 44 años), y es muy complicado su diagnóstico porque hoy en día se camuflan con situaciones propias de la década, como los son el estrés, la ansiedad, los trastornos derivados de las nuevas tecnología y el modernismo que nos abraza

Una persona deprimida siente tristeza, irritabilidad, llanto incontrolable, dificultad para concentrarse y dormir, pierde el interés por las actividades, desaparece la libido, aumentan sus miedos irreales y, aunque en el intento de ayudarles, los invitemos a salir, a viajar, a relacionarse, etc., el asunto se complica más. 
No hay pensar que la depresión es un síntoma de debilidad o un asunto de falta de voluntad, ni que "es estrés" o una "excusa"; la depresión es un desanimo que va más allá de la simple tristeza, es un intenso sufrimiento que conlleva a otras enfermedades. No es necesario tener motivos para padecerla, pero hay ciertos acontecimientos, por ejemplo una perdida, en los que la depresión surge como una respuesta adecuada, como una crisis circunstancial de la vida.

Pero, ¿por qué se deprime el cerebro? 
Una persona que está viviendo una crisis depresiva se culpa, siente presión familiar porque ellos quieren ayudar pero no saben cómo hacerlo y la persona deprimida no sabe cómo responder; surgen sentimientos confusos en él, se bloquean, lloran, quieren pero no pueden salir de ese/esos momentos tan dolorosos, a mayor sobreesfuerzos sienten más impotencia y cansancio. Esto se da porque la mente es producto del cerebro, que está hecho para buscar el placer y no para sufrir, y se moviliza a través de química y electricidad y cuando se colapsa por un estrés acumulado responde con depresión.
Debemos saber que no es nuestra responsabilidad, no hay que sentir culpa y no debemos autodestruir la estima, ya que podemos encaminarnos a otras parecencias, simplemente hay que aceptarla.

¿Qué hacer cuando aparece la depresión? 
Como hemos dicho anteriormente, lo primero es no culparse. Habrá momentos en los que no nos sintamos con fuerza ni ánimos para nada. Por las mañanas sentiremos mayor tristeza y a lo largo del día evolucionará este sentir. No hay que esforzarse en cumplir con todos los compromisos o celebraciones que puedan haber. Sin embargo, eso no significa que debamos dejar de ocuparnos de sentirnos mejor; hay que intentar salir de ese contexto frío o pesado en el que nos encontramos. Salir a pasear, escuchar música, hacer cualquier actividad que rompa ese ciclo de tristeza aportará mayor motivación para superar la depresión en menor tiempo. Leer sobre la conceptualización de la depresión también ayuda a comprenderla y aceptarla. 
Dejarse acompañar en la enfermedad por la familia, los amigos y una ayuda profesional es un reto importante, el cual debe esforzarse por superar.  
La familia debe tener paciencia, saber sobrellevarla y recurrir a un profesional para que sea controlada. Lo que sentimos en ese momento es una sensación temporal que debe pasar con la ayuda de los profesionales. Los medicamentos antidepresivo (muy necesario a este nivel) sirven de muletas para apoyarse y no caer, están pautados para un tiempo determinado del proceso de la enfermedad. 

Hay que tener muy presente que estos episodios fluyen, desaparecen y que su responsabilidad consiste en dejarse ayudar para poder salir satisfactoriamente y con ganas de valorar la grandeza de las pequeñas cosas de la vida. Sentir la bondad de la paciencia, el perdón y la autoeceptación serán grandes pasos que poco a poco alcanzaremos

Resumen presentado por Eneyda Paz. 
La Depresión. Dr. Miguel Azaro Ferreruela

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