La formación del Teléfono de la Esperanza



Pocas organizaciones han desarrollado procesos de formación tan completos e integrales como el Teléfono de la Esperanza.

A lo largo de años de experiencia al lado de las personas que se encuentran en crisis emocional y en riesgo de suicidio en el Teléfono de la Esperanza, apuestan por el crecimiento personal; es un camino que requiere decisión y poner los medios para que durante el tiempo del proceso se pueda contar con el espacio suficiente para acudir a la formación y luego en casa, como en una ceremonia privada el encuentro con sí mismo para obtener las respuestas y vislumbrar el camino a seguir, encontrando la solución apropiada y única para cada caso.

En el Teléfono de la Esperanza se puede descubrir una buena variedad de recursos para el crecimiento personal desde talleres de autoestima, aprendiendo a vivir, comunicación no violenta, sentido de la vida e inteligencia emocional; Cursos de autonomía efectiva, padres educadores y pensar bien para sentirse mejor.

La oferta del teléfono asegura el éxito a través de un periodo de aprendizaje e integración compartiendo en grupo y expresando vivencias, una metodología que da resultado pues la persona en crisis cuenta con el apoyo de profesionales y la experiencia de solidaridad que ofrecen los voluntarios cuya vivencia asegura que el tiempo destinado a la formación trae recompensas sanadora y positivas para quien busca, se sale de la crisis aceptando lo que no es posible cambiar y haciendo por sí mismo los ajustes en el carácter y la personalidad para tener mayor apertura en las relaciones.

La formación del teléfono de la Esperanza tiene muchos beneficios entre ellos conocer gente cuya mayor aportación a la vida de cada uno es dejarnos ver que hay otros como yo que pasan por experiencias similares y pero también hay otros que la pasan peor, siendo esto un impulso para mirar las propias fortalezas y aprender a compartir y ayudar a los demás.

La formación del Teléfono de la Esperanza es una invitación a vivir aceptando que pertenecemos a una familia, a un grupo e invitándonos mirar a los demás con ojos nuevos.

Marcela Mesa




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